En un desgarrador debate en “Arriba Mi Gente”, las reconocidas madres del espectro autista desnudaron el terror y la desconfianza que viven las familias.
Una ola de indignación y dolor ha sacudido al país. Tras la alarmante denuncia de un menor con autismo no verbal que habría sido brutalmente maltratado durante sus terapias de desarrollo, el set de “Arriba Mi Gente” se convirtió en el escenario de un desgarrador y urgente reclamo social. La actriz Yiddá Eslava y la conductora Rocío Miranda, portavoces del dolor de miles de familias neurodiversas, alzaron la voz para denunciar la alarmante desprotección y crueldad que sufren los niños dentro del espectro autista en centros que supuestamente deberían protegerlos.
Yiddá Eslava mostró una indignación absoluta ante los intentos de minimizar las agresiones contra menores indefensos, visibilizando el daño psicológico que se le causa a todo un colectivo. “No sabes lo difícil que es para una mamá que tiene un hijo o una hija con neurodiversidad poder confiar. No es el hecho de un golpe, ¡es lo que has afectado en general a toda una comunidad! Lo único que logran con esta crueldad es calar en lo más profundo de los padres y sembrar un terror absoluto”, sentenció de forma tajante.
El desgarrador testimonio de Rocío Miranda: «Mi hijo aprendió a pellizcar por el maltrato».
La tensión y la emoción alcanzaron su punto máximo cuando Rocío Miranda decidió romper el silencio y revelar, con el corazón en la mano, el calvario que vivió su pequeño hijo Alonso, quien padece de autismo no verbal. Miranda confesó que debido a la imposibilidad de comunicarse, su hijo sufría crisis de frustración, lo que la llevó a buscar ayuda en un centro especializado en el distrito de Pueblo Libre, sin imaginar que lo entregaría en manos de agresores.
“Mi hijo sufrió de maltrato en ese lugar. ¿Y cómo nos dimos cuenta? Esto es una alerta roja para todos los papás: tienen que vigilar cada cambio de comportamiento. Mi hijo no pellizcaba y regresó pellizcando; fue una conducta violenta que aprendió defendiéndose del maltrato”, relató Miranda en un testimonio que congeló a la audiencia. Asimismo, recordó que el Estado y las instituciones fallan constantemente en protegerlos: “Los avances de nuestros hijos son exclusivamente por el amor, la paciencia y el esfuerzo al 100% de nosotros los padres. Nuestros hijos valen oro y no vamos a permitir que nadie los destruya”, concluyó de forma enérgica.
Este caso ha encendido un debate nacional sin precedentes sobre la urgente necesidad de implementar cámaras de seguridad obligatorias y auditorías psicológicas estrictas en todos los centros de terapia del Perú, con el fin de frenar la violencia silenciosa que amenaza a los niños más vulnerables de la sociedad.

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